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La obra espiritual

La obra espiritual y evangelística en Km 81

Capellanía

La capellanía busca proveer el espacio, el tiempo y la oportunidad para que funcionarios, pacientes, acompañantes, cursantes y otras personas puedan tener un encuentro con Dios.

Esto lo hacemos a través de diferentes maneras:

·         Ofreciendo literatura cristiana (gratuita y/o a la venta)

·         Charlas y mensajes cristianos

·         Música cristiana (a través de parlantes en áreas de espera y en las salas de internación)

·         Consejería

·         Visitas a los pacientes

 

La lepra, el estigma y la Biblia

Una de las tareas más desafiantes que tenemos en la capellanía es aclarar algunos conceptos errados que tiene la gente acerca de la lepra. La historia de Elisa y la reflexión bíblica al respecto puede ayudar a aclarar algunas preguntas que la gente tiene.

¡Ya no me aceptan como vecina! Con esta preocupación Elisa se acercó a nosotros. Sus vecinos juntaron firmas para expulsarla del barrio. También querían evitar que los hijos de Elisa vayan a la escuela del barrio y que tengan contacto con los otros niños.

Elisa vive muy cerca de Asunción. Ella había tenido lepra y se curó haciendo el tratamiento médico respectivo. Ella ya no puede contagiar a sus vecinos. Pero de alguna manera, sus vecinos descubrieron que había tenido lepra. Ahora todos están asustados y ya no quieren tener más contacto con ella. A alguien se le ocurrió la idea de recoger firmas para conseguir que Elisa y su familia se muden a otro lugar.

Gracias a Dios, Elisa no se deja vencer tan fácilmente. Ella pide que los médicos describan su situación en una carta: ¨ Elisa ha sido tratado y curada. Ella ya no es contagiosa. Ella puede llevar una vida normal.¨ Elisa mandó fotocopiar estas ¨buenas nuevas ¨ y las distribuyó entre sus vecinos. En su actitud abierta, directa y decidida convence a la gente a no rechazarlos más. Elisa puede seguir viviendo en su casa y sus hijos pueden seguir yendo a la escuela.

La historia de Elisa es sólo una de miles de personas. Muchas personas afectadas por la lepra podría contar historia tras historia de la exclusión, la discriminación y el estigma. El estigma es la respuesta negativa que tiene la gente hacia las personas que son diferentes. ¿Pero qué es lo que motiva a la gente a tratar así a las personas afectadas por la lepra? ¿De dónde sacan ese concepto? Aquí en el Km. 81 nos hemos hecho esta pregunta muchas veces y también se la hemos hecho a la gente. Si se trata de llegar al fondo de la cuestión, casi siempre la gente hace referencia a la Biblia como el origen de este tipo de conductas.

La Ley de Moisés manda que: ¨El que tenga llagas de lepra, deberá llevar rasgada la ropa y descubierta la cabeza, y con la cara semicubierta gritará: “¡Impuro!, ¡Impuro!” Y mientras tenga las llagas será considerado hombre impuro; tendrá que vivir solo y fuera del campamento¨ (Levítico 13: 45-46). A primera vista, este pasaje nos sugiere que no tengamos nada que ver con alguien que tenga lepra.

No obstante, anteriormente deberíamos preguntarnos: ¿Esta ley realmente habla de los pacientes de lepra? La característica más importante de la lepra es la pérdida de sensibilidad. Si leemos la descripción en Levítico 13, en ningún caso habla de la falta de sensibilidad. Por lo tanto, podemos afirmar con muchos estudiosos de la Biblia de que se trata de diferentes enfermedades de la piel y no exclusivamente de la lepra. Esto por un lado clarifica el significado de lepra en la Biblia, pero quizá todavía no nos ayuda para saber cómo tratar a una persona con lepra.

Los cristianos seguimos las enseñanzas y el ejemplo de Jesucristo. Jesús nos enseñó cómo tratar a las personas rechazadas y marginadas. Jesús no cambió la ley, pero nos mostró lo que importaba realmente. En Lucas 5:12-14, vemos que Jesús toca a un hombre con lepra, lo sana y lo declara limpio. Pero luego, lo envía junto al sacerdote. Jesús lo hace así, porque el sacerdote era la única persona que podía declarar limpia a una persona con lepra. Esto significa que el ¨ex leproso¨ podría volver a convivir con su familia, con sus compañeros de trabajo, la comunidad, etc. Para Jesús, es importante levantar y curar a esta persona. Pero es igualmente importante que esta persona vuelva ocupar su lugar en la sociedad de nuevo. En Mateo 10:8a, Jesús envía a sus discípulos a sanar a los enfermos, y a limpiar a los leprosos. Así que, no se trata sólo de la enfermedad, sino también de la exclusión social. Jesús quiere que nos comprometamos, para que en nuestra sociedad no haya gente rechazada o intocable. En este sentido nos pone contentos que pudimos ayudar a Elisa. Rogamos que Dios utilice a cada persona que lee esta reflexión para cambiar su comunidad. Solo así veremos una sociedad en la cual no habrá rechazos, marginalización, discriminación y estigma. En cambio, veremos que cada persona está hecha a imagen y semejanza de Dios y tiene su lugar dentro de la comunidad.

Observación: Un paso práctico que usted puede dar para luchar contra la discriminación y el estigma es cuidar su lenguaje. La palabra ¨leproso¨ es denigrante y discriminatoria. Nadie quiere ser catalogado solamente por la enfermedad o alguna condición que tiene. Puede decir paciente de lepra o persona afectada por la lepra. Eduque también a su familia, conocidos, compañeros de trabajo, vecinos respecto a las personas afectadas por la lepra.

km81 - Asociación Evangélica Mennonita del Paraguay
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